¿Buscando la media naranja?

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Arts i lletres

Maido Arenas

“Buscar la media naranja”. Durante años hemos oído esta expresión y, sin embargo, ¿qué significa realmente buscar una media naranja? ¿Acaso somos incompletos? Este tipo de pensamiento nos sitúa en una carencia y, como consecuencia, el amor se convierte en una necesidad, pues lo que ansiamos es buscar una pareja que nos complete.
Entonces, ¿es este el camino para lograr una relación duradera? En una época en que la sociedad funciona en base al individualismo y al consumo, y dónde la sexualidad es una pieza más del consumismo de mercado, las redes sociales se han acabado por convertir en un lugar de encuentro y las estrategias para buscar pareja han cambiado.
Así pues, ¿cuáles son las bases para establecer una relación duradera? Lo que está claro es que, si queremos una relación estable, debemos descartar la idea de que el remedio a nuestra felicidad es la búsqueda de otra persona. Y es que el enamoramiento no incluye las claves de una convivencia. Sí, llegaremos a ella, pero tan solo a través de un proceso laborioso y progresivo mediante el cual se forjan las dinámicas relacionales. Como bien anunciaba Fromm, hay dos concepciones del amor: el amor como sensación subjetiva exaltada y placentera y el amor como fruto del conocimiento y el esfuerzo, es decir, como un arte.

Asociación, la palabra de este siglo

En palabras de Flavio Gikovate, psicoanalista brasileño, la palabra de este siglo sería asociación. Debemos dar un paso y no concebir el amor por necesidad, sino el amor por deseo: me gusta y deseo la compañía de otra persona pero no la necesito. Sin lugar a dudas, este cambio de mentalidad nos lleva a basar nuestra relación en un lugar muy distinto e implica perder el miedo a estar solo, a ser uno mismo, a tener una buena autoestima y a compartir desde la plenitud. Debemos de ser personas enteras que decidamos establecer un vínculo para realizar el viaje de la vida juntos, como compañeros de viaje, pero siempre sin dejar de ser nosotros mismos. Como dice M.Villegas, debemos aprender a vivir solos, porque es solo desde la soledad que el individuo entiende que la armonía y la paz de espíritu se encuentran dentro de uno mismo.
Y es que si yo no tengo, no puedo dar.
Desde el respeto a la diferencia se puede ser comprensivo, empático y aprender que cada uno tiene una manera de ser. De esta manera, se establece una relación donde no se exige y las dos partes crecen, donde se ama desde el conocimiento, el respeto y el cuidado del otro, siempre como un intercambio de dos personas “enteras”, y donde el modo de pensar y actuar no es una referencia para evaluar a nadie.
Hemos de recordar que una fuerte autoestima es la base de cualquier unión satisfactoria en la que podamos ser felices y tener una relación estable con pasión, que nuestra media naranja es en realidad una naranja entera como nosotros, que el respeto, la alegría, el cariño y la coincidencia de valores y proyectos deben ser el camino para apoyarnos y ser mejores en la unión que en la individualidad, y que el respeto es lo más importante. Y es que debemos respetar para así poder tratar al otro como un fin y no como un medio para nosotros. Eso es lo que nos enseñó Kant.

Psicóloga y terapeuta familia, Centro Médico Esteve

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